jueves, 26 de noviembre de 2009

ESTUDIOS T.N.T. HASTA EL FIN - 2009

                                                    

Otra vez lo mismo...
Desaparece para siempre un lugar lleno de historia,de duendes que esbozaron, las mas entrañables melodias,donde se tejieron los acordes que cambiarian al mundo,lugar de locos con ideas visionarias que imprimieron alli, sus sonidos para siempre.
Otra vez lo mismo...
El abandono y la dejadez de los mediocres,que no protegen nuestros templos sagrados,que por lo unico que se mueven, es por un fajo de frios billetes, con la cara gastada de algun "prócer" ya enterrado.
Otra vez lo mismo...
Nadie, que a ultima instancia ,aparezca como redentor, a salvar lo que queda de esto para las futuras generaciones.
Hoy los duendes estarán buscando nuevos lugares donde habitar,quizá encuentren un lugar en "Plaza francia",aunque ésta tambien fué en parte reconstruida,quizá, en el insipido baño de lo que es hoy "La perla del once",o quizá en "La Cueva",que con el paso de los años termino mutando en un gris estacionamiento vehicular,ahi,en Pueyrredon al 1700.
Quizá,solo les quede morár, dentro de los que hoy hacemos música y darnos las sutiles señales, para crear ,las canciones del futuro...
Christian Van Lacke

Almendra ensayando en los TNT (1969) con miras a grabar su segundo disco.



2009
EL CIERRE DE LOS HISTORICOS ESTUDIOS DE GRABACION TNT

Ultimas imágenes del sitio que fue usina de leyendas

Rodolfo García, Willy Quiroga, Moris, Litto Nebbia coinciden en recordar la adrenalina creativa que campeaba en los pasillos. El estudio fundado por Tim Croatto fue el último grito en tecnología, lo que no significaba precisamente una ausencia de problemas.


El hombre recuerda y se sorprende de lo que la memoria le trae. No es para menos. Rodolfo García cuenta que mientras estaba en la grabación de Almendra II –la placa doble que vino justo antes de que la banda se separara– salía al pasillo y se cruzaba con los Vox Dei, que estaban en la sala de al lado obsesionados por darle forma a otro hito del rock argentino, La Biblia. “Ibamos a ver cómo trabajaban ellos y viceversa. Intercambiábamos opiniones y era una experiencia sumamente densa, en el mejor sentido de la palabra”, evoca el baterista. Parece el sueño de un fan borracho. Y sin embargo, ese tipo de encuentros eran moneda corriente en esa catedral del rock made in Argentina que fueron los Estudios TNT. ¿Qué adjetivos usar para el antro rocker que quedaba en Moreno 970? El periodismo ya repitió “mítico”, “legendario” e “histórico”. Cada quien podrá añadir el que quiera. Pero la clave está en ese tiempo verbal, en ese “quedaba”: lo cierto es que ahora esa leyenda está a punto de cerrar sus puertas. Aquel primer piso que emitía olas de distorsión y flower power hacia el resto de la ciudad se ha vuelto sencillamente triste.

Manal tras los paneles acústicos en TNT.

Willy Quiroga, bajista y vocalista de Vox Dei, coincide en la nostalgia, aunque reconoce que los cambios son un componente de la vida. “Estábamos en 1970, y TNT era de avanzada. Hoy nos da un poco de risa... ¡Pensar que una obra como La Biblia se grabó en cuatro canales! Evidentemente, lo que nos movía era la energía y la onda que se respiraba”, destaca. Por supuesto que recuerda aquella semiconvivencia con los Almendra: “Con ellos estaba todo de diez. Un día vino Emilio del Guercio y vio el equipo tortero que yo tenía. Me ofreció su amplificador Marshall –uno de los primeros del país– y yo sentí que me subía a un avión. A eso sumale que dos por tres te encontrabas a los Manal laburando temas como ‘Una casa con diez pinos’ o ‘Avellaneda Blues’. Era una fiesta”. Para Quiroga, la ola de alegría no se restringía a su entorno. “Era una sensación mundial, loco. Las personas habían empezado a hablar de LSD, de marihuana. No por faloperos, sino por la necesidad de liberar las mentes. En ese contexto, aquellos estudios reunían magia y poesía. Su cierre significa el fin de uno de los polos donde se construyeron las bases del rock argentino.”

A su turno García –que luego integraría otra banda clave, Aquelarre– da más detalles de la rutina rocker de entonces: “TNT laburaba en tres tandas de ocho horas. Es decir, que la máquina no paraba nunca. Si preferías un técnico, tenías que fijarte cuáles eran sus horarios y acomodarte. A veces, el mismo tipo que había estado grabando folklore hasta hacía diez minutos venía, se acomodaba un poco la cabeza y se largaba con las distorsiones. Era impresionante”.






Abbey Road criollo

La historia de los estudios TNT había empezado mucho antes. Los hermanos Hermes, Argentina y Edelwais Croatto se rebautizaron Tony, Nelly y Tim respectivamente, y llegaron desde Italia para abrir camino por los escenarios rioplatenses a fuerza de jopos, batidos y buenas voces. En 1960 se presentaron en la inauguración de Canal 9, y desde ese momento gozaron de un éxito que se extendió rápidamente por Latinoamérica y Europa. Su mayor hit se llamó “Eso, eso, eso”, una especie de mantra-twist que –según se dice– fue compuesto por Virgilio y Homero Expósito. Si la versión es cierta, sería una prueba de la destreza con que los dos tangueros se integraron a la Nueva Ola, sintonizándose con el lenguaje hot que acompañó a la Primavera del Amor:

“Tienes eso (eso eso)

Que me tiene preso (eso eso)

Tienes todo eso (eso eso)

Que es la juventud.

Tienes todo (todo todo)

Puesto de tal modo (todo, todo)

Que me gusta todo (todo todo)

Lo que tienes tú.”

En 1967, luego de varias giras, los TNT regresaron a Buenos Aires. Tim –que era el mayor y ya andaba por los treinta– decidió cambiar de actividad, comprar máquinas de última generación y dedicarse a vivir la profesión “del otro lado del vidrio”. A más de cuarenta años de aquel volantazo existencial, las arrugas no le han quitado las pilas. “Junté los armatostes y así nació ‘Estudios T.N.T.’. Pero esta vez el acrónimo no respondía al nombre de la banda, sino a la naciente ‘Transfer Nova Técnica’ –literalmente ‘nueva técnica de transferencias’– que se usaba en las grabaciones.”

Lo suyo era una novedad, porque los buenos equipos disponibles se podían contar con los dedos de una sola mano. “Para quien no fuera un artista o un grupo ya consagrado, la posibilidad de grabar con calidad era casi nula”, comenta el ex cantante. La primera sede quedaba en Santa Fe 1050, en el primer piso. “Yo estaba convencido de que si nos poníamos al día técnicamente, íbamos a llamar la atención de los grupos musicales y las compañías”, agrega Croatto.

Y el clima era prometedor. “Hoy lo percibimos como una preñez milagrosa de talentos absolutamente inesperados. Yo vi de cerca todo eso, y el empuje de los productores de los diferentes departamentos de la RCA –de los cuales se habla poco– fue importantísimo. Luego se prendieron Mandioca, Disc Jockey y muchos sellos ‘independientes’, lo que me ‘obligó’ a habilitar otras salas”, sigue Tim, que ambienta su descripción en una Buenos Aires muy diferente de la actual. Tan distinta, que la avenida Nueve de Julio todavía no se extendía hasta Santa Fe: “Ampliaron la 9 de Julio y demolieron la manzana en la que estábamos, de forma que nos movimos a la calle Moreno 970. Esa fue la Abbey Road argentina”. Ha pasado mucha agua bajo el puente, pero Croatto asegura que a tres décadas de haberse alejado del proyecto, escucha viejas cintas y todavía puede identificar dónde se hicieron.

Por su parte, Nelly y Tony continuaron sus aventuras como dúo en el Caribe. En 1974 Nelly se casó. Un dato curioso: algunos de los entrevistados para esta nota estaban convencidos de que Tony se había vuelto un ermitaño loco y se había internado en la selva. Nada que ver: construyó una sólida carrera en Puerto Rico, donde es recordado por sus éxitos como músico y conductor de TV. Eso sí: le decían “el jíbaro”.

En este mundo abandonado

Si de leyendas se trata, quizá sea mejor dar un paseo por lo que quedó de los célebres estudios luego del cambio de dueños y el comienzo de su ocaso. Y la verdad es que el crepúsculo de TNT es más bien sombrío. La sala grande deja entrar el rigor del invierno, y una pátina de dejadez ha ido carcomiendo los cuartos más pequeños donde solía ir a cantar Tanguito. ¿Quién quedará para dar el portazo final? En principio, los Helecho, que están grabando allí un nuevo CD con ayuda de una PC. Junto a Compañero Asma, Vía Varela y Pez son los últimos que han estado ensayando antes del cierre.

Los pocos que han quedado en el bunker se dejan seducir por la mística. Limón, de Vía Varela, jura que los espíritus merodean, y aclara que no es el único que los ha visto. Marcos, de Helecho, prefiere resumir relatando una anécdota: “Una vez estábamos haciendo fotos de prensa. Justo vimos esos paneles acústicos donde los Manal se sacaron un retrato muy famoso y decidimos hacer la misma foto que habían hecho ellos. Cuando estábamos posando, entró Moris. Pura casualidad. Un flash”.

Recientemente se grabaron ahí dos videos. Uno tiene como protagonista a la banda Pez y otro a Emmanuel Horvilleur junto a Gustavo Cerati. En el segundo aparece un personaje vestido de frac, que saluda a los artistas desde la consola de sonido. No es un fantasma. “Es Julio”, observa Ramiro, otro Helecho. “Si querés saber lo que pasó acá, tenés que hablar con él.” Tiene razón, ya que si esos muros hablaran, seguramente no dirían algo muy distinto a lo que expresa Julio Costa.

Entró ahí a los quince o dieciséis años, cuando las voces juveniles y las risotadas cruzaban las instalaciones de un extremo a otro. Ahora tiene sesenta y uno, y pasa el tiempo bastante solo, escuchando una radio AM bajo los tubos fluorescentes de una oficina en la que ya no quedan muchos muebles. No se ocupa de una grabación desde fines de 2008. Para un técnico de sonido, tanto silencio duele. “A veces, para entretenerme, me voy a dar vueltas solo por los salones donde vi tocar a tantos. Es una forma de descargarme”, confiesa.

Julio no tiene pelo largo ni usa pantalones campana. Es más: casi podría decirse que es lo opuesto a un hippie veterano. “No. Nunca estuve en ésa. Yo tenía una educación un poco distinta a la de los muchachos. Igual nos llevábamos bien, porque la bohemia que tenían no les impedía laburar, y hasta donde yo vi, se tomaban el oficio en serio. No descontrolaban con drogas ni nada por el estilo.”

–¿Alguna grabación memorable?

–Hay tantas que no sé cuál elegir. En La Biblia fui uno de los técnicos. Trabajábamos de noche. Durante meses, ¿eh? Los flacos largaban a las seis de la tarde y le daban hasta que amanecía; excepto las veces en que llegaban y tiraban frases como “¡Uy, hoy el sol no me ilumina, no puedo tocar!”. Era lindo. Ojalá los más jóvenes puedan conocer todo lo que se hizo acá.

Será difícil. Sobre todo porque el medio siglo que pasó trajo varios cambios. Los hijos de Julio, sin ir más lejos, prefieren la cumbia comercial. El papá aprovecha y les pasa factura. “Yo soy tanguero y me revienta que me pongan esos programas de televisión de los sábados, en los que todos los grupos suenan iguales.” El guardián del templo va buscando la despedida y se aleja de la charla como si estuviera interpretando esos dos o tres segundos que cierran una gran canción. “Te digo, flaco, yo fui testigo, y gracias a Dios lo fui desde donde más me gustaba. Igual cuando me distraigo me pongo a imaginar que esto sigue; que mañana voy a venir, que las consolas van a estar nuevas y vamos a grabar discos como aquéllos”, se ilusiona. Más allá de la ilusión, todo indica que esta vez no habrá bonus tracks.



Los recuerdos de Tim Croatto

La imagen muestra a Tim Croatto en los TNT de la calle Santa Fe, eufórico ante la primera máquina Ampex de cuatro canales que hubo en el país. “Eran a transistores o válvulas, y tenían un costo espantoso”, aclara. El ex dueño de aquella usina creativa no se cansa de marcar contrastes con el presente. “Son tantas las facilidades que existen hoy, que es imposible dar una idea de las condiciones técnicas que había que superar en los sesenta: un ejemplo eran las limitaciones de la tecnología valvular, que hacía a los equipos aparatosos, pesados, calurosos y con apreciable ruido de fondo, amén de las dificultades burocráticas de la importación o el riesgo de la falta de stock del material de consumo –cinta virgen, acetatos, zafiros de corte– y mil detalles más.”

Tim admite que una considerable porción de su sonrisa en el retrato se debió a que acababa de firmar un “contrato de supervivencia”: “RCA me había alquilado la sala mayor, todo el día y por años renovables. Resulta que la compañía había caído en las sanciones de la ley antitrust de Estados Unidos, de modo que se vieron condenados a dejar de tener estudio propio. Como una varita mágica, los efectos de esa ley colaboraron para que mucho de lo que se rememora hasta la actualidad haya pasado por mis consolas”.                                                                                                                                    TNT Hoy


TNT ayer

Una usina de creatividad
Por Litto Nebbia *

Comenzamos a grabar en TNT en 1968, cuando estaba en la avenida Santa Fe. Allí grabamos los dos primeros LP de Los Gatos. Nuestro tercer álbum, Seremos amigos, nos agarró de gira por Latinoamérica, y los primeros temas los realizamos en salas de RCA de San Pablo y Río de Janeiro. Al año siguiente ya se había hecho la mudanza. En Moreno al 900 grabamos el álbum Beat Nro. 1 y también hice mi primer LP solista, que incluía “Rosemary”. Todas las grabaciones se hacían en la sala grande, donde además cabía perfectamente una sesión de cuerdas o brass. Había un excelente piano de cola y un órgano Hammond.

Fue una etapa de mucha producción y creatividad. Podías grabar con Tim, un tipo con gran sensibilidad musical que disfrutaba realmente que ahí se estuviera grabando, de alguna manera, el inicio del rock argentino. También podían estar Salvador Barresi o Alejandro Torres. Mi mayor afinidad era con Salvador, que años más tarde me ayudó en la construcción del estudio de Melopea, Estudio del Nuevo Mundo.

* Músico.

Las colonias piensan así
Por Moris *

Empecé a grabar en TNT en el ’70. Claro que desde antes había estado trabajando como técnico y asistente. Más tarde –España de por medio–- pude volver y ensayar ahí, concretamente desde el ’90 hasta el ’95 o ’96. En los primeros años, si te sentabas un rato a mirar lo que pasaba, notabas que había mucha salera, mucho ambiente creativo. Grababan Piazzolla, Troilo y hasta Palito Ortega. A la vez estaban Almendra, Billy Bond y la Pesada, Sui Generis, Manal, Los Gatos. Varios de estos últimos estuvieron involucrados en mi primer álbum, Treinta minutos de vida, que tenía “El oso”, “Ayer nomás”, “Pato trabaja en una carnicería” y “De nada sirve”, entre otros temas. En síntesis, ha sido un espacio importantísimo, y no solamente para mí.

Cada tanto venían a grabar las orquestas de la cana. Eran multitudinarias y tenían un director que era un personaje: entre tema militar y tema militar, les hacía preparar grabaciones de jazz, que era lo que le gustaba a él. Nos daba risa y simultáneamente nos llamaba la atención. Quiero decir que, en definitiva, en esos cuartos aprendimos mucho: recuerdo también que veíamos llegar a las grandes orquestas de tango. El director miraba a los músicos, les decía “compás cuarenta y cuatro” y largaban de una. Eran sumamente profesionales. Así –mirando y escuchando– fue que muchos chicos de La Cueva terminaron convirtiéndose en excelentes sesionistas.

¿Por qué en vez de valorar lo que pasó ahí se opta por el cierre? Bueno, somos una colonia. Las colonias piensan así. Unicamente los imperios mencionan una y otra vez sus grandes experiencias. Es una lástima. Habría sido interesante aprovechar la ocasión para poner un buen centro cultural especializado en rock argentino.
Tanguito en la puerta de los T.N.T

"Bueno,claro,esto vendria a ser el Sun Records del rock nacional,dice Moris con un tipico gesto suyo,leventando las cejas y dibujando una mueca de aceptación con la boca.Su voz suena mas grave que nunca en la sala mayor de los estudios TNT.,en el primer piso de un edificio de Moreno 900,entre Bernardo de Irigoyen y Tacuarí.
La comparación con el mitico estudio de Memphis donde Elvis Presley grabó sus primeras canciones al despuntar los 50,no p'arece exagerada.Es que alli mismo,en ese ambito que Moris muestra con aánimo de cicerone,se registraron discos fundamentales del rock nacional como los primeros de Los Gatos,Manal,Moris y Almendra.
Lo incrible es que en 1993 todo está igual que entonces.El mismo cuartito para la bateria,los mismos paneles acústicos,los mismos viejos microfonos,el organo Farfisa de Ciro Fogliatta de Los Gatos,el baffle Leslie sobre el cual golpeó Javier Martinez para hacer la percusion improvisada de De nada sirve.Hasta la misma consola y el mismo técnico,ahora peinando canas.
En TNTaun se graba pero ya muy poco rock,porque los avances tecnologicos han vuelto inevitablemente vetusto su equipamento.Los que recalan ahi son grupos cuarteteros,folcloristas de medio peloalguna banda de organismo oficial,alguna orquesta de tango que milagrosamente ha sobrevivido y sigue editando su obra,
Tanguito grabó aen esa sala de TNT,entre 1969 y 1970,las canciones que luego editaron en su unico LP,Tango (Talent TPROM-388,de 1973),por gestión de Jorge Alvarez."
* Extracto sacado del libro "Tanguito,La verdadera historia".

TNT, o la "sala museo"

¿Qué tienen en común Palito Ortega, Tanguito y Fito Páez? Juntos son dinamita. Todos ensayaron y grabaron en los estudios TNT, ochocientos metros cuadrados hinchados de rock nacional desde su domicilio en Moreno casi la 9 de Julio. A punto de cantar los 50, el técnico Julio César Costa es el domador de este monstruo de cinco salas. Vio luz y entró a los 16 años, cuando llegó para quedarse y vivir La
                                                                TNT



¿Qué tienen en común Palito Ortega,Tanguito y Fito Paez?

Todos ensayaron y grabaron en los estudios TNT,ochocientos metros cuadrados hinchados de rock nacional,desde su domiciolio en Moreno,casi 9 de Julio.A punto de cantar sus 50,el técnico Julio Cesar Costa es el domador de este Mounstro de 5 salas.Vio luz y entro a los 16 años,para vivir “La Biblias” de Vox Dei y cantar “La Balsa” con Los Gatosantes de su consagración masiva.Tanguero viejo,julio diluye el amor es mas fuerte dse “Tango Feroz”:””es un mito,La época era jodida,pero Tanguito era un pibe normal,que tenia conflictos como cualquiera”.

Tony ,Nely y Tim (croatto) mas conocidos como los TNT, gozaron sus 15 segundos de gloria musical, en los sesenta, hasta que la fama fue puro cuento y Tim se las rebusco fundando los estudios que bautizo trasladando aqyellas siglas.mas de treinta años mas tarde,la sala UNO,testigo preferencial de “El Oso” de Moris y la “Muchacha ojos de papel” con sabor a Almendra,conserva su anatomia intacta,manteniendose joven con tranfusiones deLos fabulosos cadillacas y electroshocs stone de Los ratones paranoicos,quienes se desenchufaron en funcion privada para TNT ,antes de hacerlo en sociedad para la MTV.

Estudios TNT. Julio Costa, 45 años junto al rock nacional
Por Gabriel Pérez




Entró a trabajar como técnico de grabación de los estudios TNT a los 16 años. Vivió el proceso de creación de buena parte del rock nacional, aunque también colaboró en discos de tango. Pese a ser un poco celoso de sus recuerdos, decide relatar parte de su gran historia.

Aguas que ahogan, aguas que queman, aguas que salvan: todas habitan en las lagunas que inundan los recuerdos de Julio Costa, quien desde hace 45 años es técnico de grabación de los míticos –palabra horrible- estudios TNT, donde se registró –entre otras joyas- una buena parte del viejo rock nacional, aquel de Los Gatos, Almendra, Vox Dei y Manal.

Pero hay cierta negación a contar los pormenores de su rica historia, que también incluye sesiones de grabación de gigantes del tango como Troilo, Goyeneche o Cadícamo, hasta típicos placebos como El Club del Clan. No es soberbia -de hecho Julio es una persona afable-, sino que a veces da la impresión de que está empecinado en ser el único espectador de la película de su vida, esa que de haber sido protagonizada por alguien menos discreto sería una usina del chusmerío del rock.

Actualmente su función en los estudios se parece a la de un sereno, ya que de las cuatro salas de grabación sólo queda una y el resto se usa para ensayos. Pero hubo un tiempo que fue hermoso y Julio fue libre de verdad: “Cuando recién se había inaugurado TNT –yo tenía 16 años- se llegaba a trabajar con tres técnicos por sala las 24 horas. Se grababa en dos canales, pero si necesitabas agregar otro instrumento en otro canal, usabas otra cinta en otra máquina que duplicaba el soplido natural que tienen las cintas. Cuanto más canales, más despelotes. Al principio no, pero después se llegaron a usar cintas usadas para muchos discos rock, que no era lo ideal”.

El avance tecnológico confinó a TNT a ser una pieza de museo que retiene en sus paredes altas, su sala vacía diseñada para contener a grandes orquestas y su equipamiento añejo, el olor húmedo de la gloria pasada. Julio admite que ya es casi imposible grabar allí debido a los altos costos. “Hoy los músicos que recién empiezan se pueden grabar con una PC en un cuartito. Y los que tienen mayores ventas graban por todo el mundo. Pero esta forma de trabajar enfrió al músico, lo hizo mecánico, porque dice, ‘si me equivoco, después lo arreglamos en la mezcla’. Se perdió calidad, se dejó estar, no es que no sepan tocar, porque el músico profesional estudió y el roquero se la pasa practicando. Antes no se podían equivocar, estaba el director que te ponía una partitura y te decía ‘tocá’, y a la segunda vez que te equivocabas no te llamaban más. Además, ya no se puede pagar una sinfónica, entonces van a la casa de algún muchacho que tenga un buen teclado para obtener ese sonido. Pero ese sonido es lineal, no vas a encontrar los matices, las variaciones que puede hacer el humano”.

De una de las salas de ensayo se filtran acordes furiosos que se interponen en el silencio de misa que tiene la antesala donde pasa las horas sentado. La cuenta es sencilla: 45 años expuestos a ese ruido constante derretiría cualquier tímpano, pero no los suyos. “Siempre me cuidé. Al roquero le das consejos y no te hace caso. Es el único, porque el tanguero no toca tan fuerte, por más que los instrumentos no sean los mismos. Estas salas son de dos por dos y fueron hechas para equipos de 30 watts. Ahora están con amplificadores que apenas los prendés te tiran 120: te parás adelante y te tiemblan los pantalones. El problema es que perdés las frecuencias medias, se queman. Es como vivir cerca de un aeropuerto. En los´60 usábamos cuatro parlantes grandes de 15 pulgadas de buena calidad, pero con poca potencia. Ahora estoy usando dos chiquitos, pero si viene uno y me dice que quiere escuchar con los grandes, se los prendo y me voy del estudio, que se quede sordo él”.

También comenta que cuando llega a su casa no quiere saber nada con el rock y que suele escuchar los pocos discos de tango que no regaló. Salvo los sábados, cuando sus hijos Julio César, de 16, y Elizabeth, de 18 escuchan… ¡cumbia! Aunque ni se molesta, tantas sesiones con músicos de diversos estilos lo vacunaron contra cualquier prejuicio. Sólo se refugia en los brazos de Mirta, su esposa de toda la vida, quien en su juventud fue modelo. Y tal vez ahí sí, relajado, alguno de los recuerdos se le caiga en forma de canción.


Ultimo video filmado en los TNT (Horvileur/Cerati)


Making of de el video.


Pez – video realizado en TNT



Estos gigantes tambien grabaron ahi....

2 comentarios:

marioojeda dijo...

lindo, muy lindo el blog... y triste todo lo que contás de los estudio TNT, muy, muy triste... creo que es como decíua Moris: en vez de conservar lugares históricos, se les pasa topadora: eso es muy argentino. Y lo lamento mucho. Bellísima la foto de tus viejos también. Un abrazo desde Granada, España. Mario Ojeda.
www.soundcloud.com/elojedadelchaco
www.soundcloud.com/maritoojeda

marioojeda dijo...

82 pilyPor cierto, yo leí este blog hoy, chusmeando fotos de efectos cluster... es 17 de julio de 2012... supongo ya ni existirán los estudios TNT... en fin.